lunes, 22 de mayo de 2017

Muñeca de porcelana.

Belén, quiero decirte un millón de cosas. Supongo que perdón sería un gran comienzo. No se como me siento ahora. Culpable, supongo. Quiero tanto de ti que tu tienes miedo de dar. Quiero darte todo lo que no te di antes en un segundo. Y ya no puedo. Y que tan feliz hubieras sido tu si yo no hubiera estado sentadita en mi closet, llorando del miedo.
Hacias todo tan suelta. Pretendias tan poco de mi. Audios cantando. Hablar de sexo. Llamarnos, usar Skype. Hablar de cualquier cosa. Lo que sea, tu hacias todo eso con esa soltura admirable y hermosa. Y yo tenia tanto miedo.
De la distancia, del closet, de que no funcionaramos; que vivía corriendo de ti. Y sabes, los meses que no hablamos si pensé en ti, porque te juro que no me olvide ni un segundo. Y me cuesta un huevo no tener miedo, y creo que tengo más miedo que antes de esas cosas, pero más miedo me da que te vayas, perderte para siempre. Y tu miedo me da más miedo porque no se si soy la persona que puede sanarte ahora, no se si hacerme a un lado, porque te juro que lo que más quiero con todo mi corazón es que seas feliz, conmigo o con quien sea pero te mereces ser feliz, y si me dejas sanarte, si me dejas curar todas las heridas que te dejé, sería tan egoistamente feliz. Pero no a si vos lo serias y eso me carcome las entrañas todo el tiempo.
Porque te prometí volver, pero me creí que vos te ibas a quedar sentada esperandome. ¡Justo vos, que estas tan viva, sentada esperandome a mi! Alguien me tendría que haber dicho que chistosa sonaba pensado semejantes pelotudeces. A mi, que con suerte respiro. Que tengo miedo hasta de los mosquitos, y ni hablar de mi terror a ser feliz.
Sabes nena, vos te mereces un mundo y medio, y yo no se si puedo dartelo. Pero que me gustaría morirme intentandolo, no hay ninguna duda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario